Ensenada, B.C.- Miércoles 12 de febrero de 2026.- La discusión nacional sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales se ha convertido en uno de los debates más relevantes del actual periodo legislativo, luego de que el Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN) acusara que la propuesta en análisis representa una simulación, mientras que Morena celebra la aprobación de lo que considera una reforma histórica en favor de las y los trabajadores de México.
Desde el PAN, senadoras y senadores anunciaron que exigirán que la reforma se implemente con reglas claras, sin dilaciones y garantizando esquemas de cinco días de trabajo por dos de descanso. A su juicio, el planteamiento actual mantiene esquemas de seis días laborados por uno de descanso y, además, contempla ampliar el límite de horas extraordinarias semanales de nueve a doce, lo que, aseguran, contradice el espíritu de la reducción de jornada.
El grupo parlamentario advirtió que una reforma mal diseñada podría terminar afectando la salud, la calidad de vida y el equilibrio entre trabajo y vida personal de millones de personas, además de poner en riesgo la viabilidad de miles de micro, pequeñas y medianas empresas si no se contemplan apoyos fiscales y financieros para la transición.
Los legisladores de Acción Nacional sostienen que México continúa entre los países con mayor número de horas trabajadas al año dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con más de 2 mil 100 horas anuales en promedio, mientras que naciones como Francia, Alemania, Italia y España registran jornadas efectivas de entre 34 y 36 horas semanales. En este contexto, el PAN plantea que la reducción debe traducirse en beneficios reales, no solo en cambios discursivos.
En contraste, el Grupo Parlamentario de Morena informó que el Senado aprobó por unanimidad la reforma constitucional para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, estableciendo una implementación gradual entre 2026 y 2030, con protección del salario íntegro y regulación del trabajo extraordinario.
La senadora Cynthia López Castro destacó que la reforma coloca en el centro la salud mental, la dignidad y el bienestar de la clase trabajadora, con un impacto particularmente relevante para las mujeres, quienes enfrentan una doble jornada al combinar empleo remunerado con trabajo doméstico y de cuidados.
Desde Morena se subraya que la reducción de la jornada permitirá disminuir el estrés laboral, prevenir enfermedades asociadas al exceso de trabajo, incrementar la productividad con bienestar, favorecer la conciliación familiar y generar tiempo para el desarrollo personal, educativo, cultural y deportivo.
Más allá de las posturas partidistas, el debate revela un punto de coincidencia: México necesita transitar hacia un modelo laboral más humano. Sin embargo, la diferencia radica en el cómo. Mientras Morena resalta el carácter histórico de la reforma, el PAN insiste en que sin reglas claras y sin una auténtica transformación de los esquemas de descanso, el cambio corre el riesgo de quedarse corto.
El reto para el Poder Legislativo será construir un dictamen que combine viabilidad económica, protección al empleo y beneficios tangibles para las y los trabajadores, evitando que una de las reformas más esperadas de los últimos años se convierta en una oportunidad perdida.





