La mañana del miércoles 7 de febrero, un hallazgo estremecedor sacudió Maneadero. Autoridades respondieron a informes sobre un cuerpo encontrado en una vivienda en el Rancho Bravo, específicamente en la parcela 147.

Al llegar al lugar, unidades policiales se encontraron con una escena macabra: el cuerpo de una mujer sin vida, envuelto en plástico y con manchas pardorojizas esparcidas. Los primeros informes indicaron la presencia de un vehículo blanco sospechoso, avistado cerca del rancho.

La presencia de la Fiscalía del Estado, la SEDENA y la Guardia Nacional destacaba la gravedad del suceso. Las autoridades, en un despliegue meticuloso, acordonaron la zona y emprendieron una exhaustiva investigación para esclarecer los hechos.

Las autoridades, coordinadas entre la Fiscalía del Estado, la SEDENA y la Guardia Nacional, trabajaron incansablemente para llevar a cabo una exhaustiva investigación que permitiera identificar y capturar a los responsables de este acto atroz. Con equipos especializados y recursos técnicos avanzados, se realizaron análisis meticulosos del lugar del crimen y se recopilaron pruebas forenses que pudieran arrojar luz sobre los acontecimientos. Cada paso en la investigación se llevó a cabo con determinación y profesionalismo, con el objetivo claro de encontrar justicia para la víctima y su familia, y de garantizar la seguridad de la comunidad de Maneadero.