Ensenada, B.C., 14 de marzo de 2025. Un equipo de científicos de México y Estados Unidos llevó a cabo pruebas de una innovadora sonda de flujo de calor marino en el Pacífico Norte, frente a las costas de Oregón y Washington. Esta nueva tecnología, desarrollada por la Universidad Estatal de Oregón, permitirá medir con mayor precisión la transferencia de calor desde el interior de la Tierra hacia el fondo marino, un factor crucial para comprender la actividad tectónica y los riesgos sísmicos.

La prueba se realizó en septiembre de 2024 a bordo del buque de investigación Sally Ride, con la participación de la doctora Raquel Negrete Aranda, investigadora del CICESE y líder de la Comisión Internacional de Flujo de Calor (IHFC, por sus siglas en inglés). De acuerdo con la especialista, el equipo ofrece mejoras significativas respecto a la tecnología comercial alemana actualmente en uso, incluyendo comunicación en tiempo real, baterías de mayor duración y un diseño más compacto que reduce su tamaño de siete a cuatro metros, facilitando su operación en condiciones adversas.
El instrumento, con forma de lanza, se inserta en el fondo marino para medir la temperatura a distintos niveles. A diferencia de sistemas anteriores, esta sonda permite transmitir datos en tiempo real sin necesidad de recuperar el equipo, lo que optimiza el tiempo de investigación, especialmente en profundidades de hasta tres kilómetros.
México, siguiente destino: estudio en la zona sísmica de Guerrero
Este experimento fue el primer paso de un proyecto de mayor alcance que en 2025 explorará la zona de subducción frente a Guerrero, una de las regiones sísmicamente más activas de México. En esta área, la Placa de Cocos se hunde bajo la Placa de Norteamérica, generando movimientos telúricos y contribuyendo a la formación de volcanes en la Faja Volcánica Transmexicana.
A pesar de su relevancia, aún existen grandes lagunas de conocimiento sobre el flujo de calor en esta región, un factor clave para entender la relación entre la temperatura de la placa en subducción y fenómenos como el volcanismo y los sismos. Para abordar esta incertidumbre, el CICESE, la Universidad Estatal de Oregón y el Instituto Tecnológico de Nuevo México desarrollan un proyecto financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU. (NSF, por sus siglas en inglés), que combinará la medición del flujo de calor con estudios de sísmica de reflexión para cartografiar la estructura de la corteza terrestre.
Impacto científico y social
Más allá de los avances en investigación, este esfuerzo internacional tendrá un impacto social significativo al contribuir a un mejor entendimiento de los riesgos sísmicos en México. Además, seis estudiantes mexicanos podrán unirse a la expedición en Guerrero con financiamiento completo de la NSF, lo que representa una oportunidad única de formación en geociencias y exploración oceánica.

Impacto científico y social
«La ciencia no solo nos ayuda a entender el mundo, sino que también nos prepara para los riesgos que enfrentamos. Este proyecto aportará conocimiento valioso para la seguridad de las comunidades en zonas de subducción», destacó la doctora Raquel Negrete.
«La ciencia no solo nos ayuda a entender el mundo, sino que también nos prepara para los riesgos que enfrentamos. Este proyecto aportará conocimiento valioso para la seguridad de las comunidades en zonas de subducción», destacó la doctora Raquel Negrete.
Con estas iniciativas, México refuerza su papel en la investigación geológica global, con tecnología de vanguardia que permitirá desentrañar los misterios del subsuelo marino y su impacto en la vida cotidiana.





