El transporte público en Ensenada ha sido tema de discusión entre los ciudadanos debido a sus deficiencias. A pesar de las afirmaciones oficiales del Instituto de Movilidad y Ordenamiento del Territorio (IMOS), las condiciones del servicio, la cobertura de rutas y la calidad de las unidades continúan generando quejas. Los usuarios de diversas rutas y unidades reclaman por la escasa frecuencia, el mal estado de los vehículos y el costo del servicio.
Ensenada cuenta con un total de más de 25 rutas que cubren tanto zonas urbanas como rurales. El número de unidades asignadas a cada ruta varía, y aunque el IMOS asegura que las rutas están diseñadas para satisfacer la demanda, los usuarios creen que la realidad es otra. A continuación, se detallan algunas de las rutas más importantes, junto con el número de unidades asignadas:
En Ensenada, el sistema de transporte público está compuesto por diversas rutas que conectan tanto zonas urbanas como rurales. La ruta Vigía, que cubre desde Tigre, Sauzal, el centro de Ensenada, hasta Calle Nueve y Cañón Buena Vista, cuenta con un total de 79 unidades. Otra importante ruta es la que conecta Porcenir-San Antonio-Bulevard Costero-Bufadora-Maneadero-Cañón Buena Vista, que dispone de 60 unidades. En cuanto a la ruta Brisa, esta cubre varios destinos y tiene las siguientes unidades asignadas: Ensenada/San Miguel con 4 unidades, Ensenada/La Misión con 3 unidades, Ensenada/Ojos Negros con 4 unidades, Ensenada/Cañón Buena Vista con 37 unidades, Ensenada/Blvd Costero/El Sauzal con 10 unidades, Ensenada/Calle 9/El Sauzal con 8 unidades, Ensenada/Orfanato Santa Anita con 6 unidades, y Ensenada/Valle De la Trinidad con 3 unidades.
La ruta Rojo y Blanco, que cubre varias colonias y zonas como Márquez de León, Bustamante-Lázaro Cárdenas, Delante Jalisco, Cortez Gallo, Piedras Negras, Popular Miramar, Pórticos del Mar, Circunvalación, Valle Verde, y muchas más, tiene unidades distribuidas de la siguiente manera: Márquez de León con 10 unidades, Bustamante con 8 unidades, Delante Jalisco con 10 unidades, Cortez Gallo con 9 unidades, Valle Dorado Industrial con 9 unidades, y en total más de 20 destinos en toda la ciudad, con algunas rutas como Pilas/Loma Linda/Centro con 4 unidades, y otras como Presa San Rafael con 3 unidades.
Finalmente, la ruta Amarillo y Blanco cubre diversas colonias y zonas, entre las que se incluyen Aeropuerto Villas 1-3 con 18 unidades, Águilas 89 con 14 unidades, Ampliación Infonavit con 8 unidades, Ampliación Carranza-Carcel con 16 unidades, Azteca con 7 unidades, Chapultepec/Todos Santos con 18 unidades, Escorpión Residencial Valle de Chapultepec con 18 unidades, y otras rutas con un número diverso de unidades que van desde 8 hasta 18, como Praderas del Ciprés con 6 unidades y Roble 17 de abril-Diaco con 18 unidades.
Cabe señalar que algunas rutas tienen unidades en mal estado o que han sido dadas de baja, lo que limita su capacidad de ofrecer un servicio eficiente a los usuarios. El número de unidades disponibles y en condiciones óptimas sigue siendo un tema de debate entre los ciudadanos, quienes demandan una mejora significativa en la calidad del servicio y la cobertura de las rutas.
Unidades y estado del servicio: ¿Es adecuado para la demanda?
A pesar de la cantidad de unidades que parecen estar disponibles en papel, muchos usuarios aseguran que la frecuencia de las unidades sigue siendo insuficiente, especialmente en las rutas rurales y en zonas periféricas. Las unidades, a menudo, no cubren la demanda en las horas punta y son descritas como viejas y mal mantenidas. Según las denuncias de los usuarios, hay unidades que tienen más de 10 años en servicio, lo que genera inconvenientes, desde problemas mecánicos hasta incomodidad en los trayectos.
El drama cotidiano de los ensenadenses: largas esperas y llegadas tarde
En las horas pico, los problemas con el transporte público se intensifican. Muchos trabajadores deben esperar largos períodos de tiempo para abordar un autobús, lo que provoca que lleguen tarde a sus trabajos o, en algunos casos, ni siquiera puedan llegar. Esto genera caos tanto en empresas como en hogares, donde las personas se ven obligadas a reorganizar sus horarios o, peor aún, a no cumplir con sus responsabilidades debido a la falta de un transporte adecuado.
Además, quienes viven en zonas rurales o periféricas se enfrentan a la peor parte del servicio. En lugares como Ojos Negros, Valle de la Trinidad y Cañón Encinos, las unidades son casi inexistentes, y los pocos autobuses disponibles a veces tardan más de lo esperado. Esto genera frustración y desesperación entre los ciudadanos, que se ven obligados a depender de otros medios de transporte más caros o incluso arriesgados.
Costo del servicio y la percepción de los usuarios
El transporte público en Ensenada está en medio de un debate sobre el aumento de tarifas, solicitado por los transportistas quienes argumentan que la tarifa actual de 13 pesos no cubre los costos operativos. Según un estudio realizado por los propios transportistas, el costo real del servicio debería ser de 25.80 pesos debido a las condiciones actuales, como el aumento en los precios del combustible y los costos de mantenimiento. Sin embargo, los transportistas solo están pidiendo un incremento de 3 pesos, lo que elevaría la tarifa a 16 pesos.
Actualmente, los descuentos para estudiantes son de 5.85 pesos, para personas de la tercera edad 6.50 pesos, y las personas con discapacidad viajan de manera gratuita. Aunque la solicitud de aumento ha sido presentada ante el Instituto de Movilidad Sustentable (IMOS), aún no se ha autorizado el ajuste.
A pesar de la petición, los usuarios se cuestionan si el aumento está justificado sin una mejora significativa en la calidad del servicio, como la renovación de unidades, aumento en la frecuencia de rutas y un trato más profesional por parte de los operadores.
Frecuencia de uso y lo que opinan los ensenadenses: la situación real del transporte público
Aunque el IMOS asegura que las unidades cubren las necesidades de los ciudadanos, muchos ensenadenses tienen otra perspectiva. La frecuencia de las unidades sigue siendo una de las principales quejas. En las horas punta, las personas deben esperar entre 30 minutos y una hora para abordar un autobús, lo que agrava aún más la situación para aquellos que deben llegar puntuales a sus trabajos o compromisos.
En las zonas más alejadas de la ciudad, como el Valle de la Trinidad y Ojos Negros, las unidades a veces son tan pocas que los usuarios deben esperar mucho tiempo para ser atendidos. Esto crea un ciclo de incertidumbre, ya que no existe una programación o una previsibilidad sobre cuándo pasará el siguiente autobús.
Los ensenadenses también señalan la falta de unidades modernas. Las unidades más antiguas, que han estado en servicio por más de 10 años, son mencionadas como incómodas, inseguras y propensas a descomponerse. Esto afecta directamente la experiencia del usuario, quienes, además de enfrentar largas esperas, deben lidiar con vehículos en mal estado.
La percepción del IMOS: ¿realmente todo está en orden?
A pesar de las críticas y las quejas constantes, el IMOS ha reiterado que el sistema de transporte público en Ensenada está funcionando correctamente y que las rutas están diseñadas para cubrir las necesidades de los ciudadanos. Según sus declaraciones, las unidades son suficientes y están en condiciones adecuadas, aunque no se ha detallado ninguna acción concreta para mejorar las frecuencias o el estado de las unidades.
Este contraste entre las afirmaciones del IMOS y la realidad vivida por los ciudadanos es uno de los puntos de mayor frustración. Mientras el IMOS asegura que el sistema funciona correctamente, los ensenadenses siguen enfrentando problemas diarios para abordar un transporte público que parece no estar a la altura de las expectativas.
¿Es el transporte público en Ensenada suficiente para sus habitantes?
A pesar de los esfuerzos del IMOS por mejorar el servicio, las quejas de los usuarios sugieren que las medidas tomadas hasta ahora no son suficientes. La falta de unidades adecuadas, las condiciones de las rutas y la insuficiente frecuencia en algunas de ellas siguen siendo los puntos más críticos para los ciudadanos. Es necesario que las autoridades reconsideren el estado del transporte público en Ensenada y busquen alternativas para mejorar la calidad del servicio, especialmente en las zonas más apartadas de la ciudad.
En análisis la viabilidad de camiones eléctricos en la ciudad: Claudia Agatón
Como parte del proyecto «Ensenada, una ciudad inteligente», que busca mejorar la movilidad vial, la presidenta municipal Claudia Agatón Muñiz sostuvo una reunión de trabajo con representantes de la empresa Megaflux, en la que conoció la forma de operar del autobús eléctrico Taruk.
Acompañada de la directora de Energías y Cambio Climático del Conacyt, Alejandra Elodia Straffon Díaz, la alcaldesa expresó que se acordó realizar, en conjunto con Megaflux, una planeación estratégica y ordenada para analizar la viabilidad del uso de camiones eléctricos en Ensenada.
“Como parte del proyecto Ensenada, una ciudad inteligente, buscamos mejorar la movilidad vial, generando acciones que ayuden a mitigar el cambio climático y que las y los usuarios del transporte público gocen de un mejor servicio”, afirmó Agatón.
La alcaldesa resaltó que Ensenada necesita una modernización en diversos temas, por lo que es crucial generar sinergias que permitan el progreso y desarrollo del municipio. Además, recordó que Estados Unidos, en 2025, comenzará a exigir que todos sus vehículos de transporte sean eléctricos de manera gradual, lo que hace necesario que Ensenada se prepare para este cambio, especialmente considerando la inversión en el Puerto de El Sauzal y un parque industrial de alrededor de 800 hectáreas.
“Es necesario este tipo de autobuses, además de informar a los inversionistas cómo adaptarse a esta modalidad, dado que el transporte que estaremos recibiendo será principalmente del mercado asiático”, recalcó la presidenta.
El autobús eléctrico «Taruk», que lleva el nombre de Correcaminos en Yaqui, es fabricado 100% en México y tiene capacidad para 60 pasajeros. Además, permite mantener frecuencias atractivas para el usuario, circula fácilmente tanto en el centro como en las periferias de la ciudad, y tiene un diseño que facilita el acceso con un solo escalón y una sección intermedia baja a nivel de banqueta.





