Ensenada, B.C. – Domingo 30 de marzo de 2025. La historia del emprendimiento femenino en Ensenada tiene raíces más profundas de lo que muchos imaginan. Entre 1891 y 1959, las mujeres ensenadenses jugaron un papel clave en el desarrollo económico de la ciudad, participando activamente en empresas familiares, sociedades mercantiles y negocios anónimos.
Este panorama fue detallado por la investigadora del Colegio de la Frontera Norte, Araceli Almaraz Alvarado, quien, a través de la revisión de 84 actas constitutivas de ese periodo, identificó a las primeras mujeres empresarias de la región y la manera en que incursionaron en el mundo de los negocios. Su estudio fue presentado durante la conferencia “Negocios registrados por mujeres a principios del siglo XX. ¿Quiénes fueron y en qué emprendieron?”, impartida en el Salón Casino del Centro Social, Cívico y Cultural Riviera, en coordinación con el Archivo Histórico del Gobierno de Ensenada.

Un papel clave en el comercio y la industria local
Almaraz Alvarado explicó que las primeras empresarias ensenadenses se concentraban en sectores como la actividad marítima, la industria ligera y el comercio, aprovechando las oportunidades económicas que ofrecía la ciudad en su desarrollo inicial. Muchas de ellas formaban parte de familias prominentes como los Arjona, Hussong y Salazar, quienes fueron figuras clave en el crecimiento empresarial de Ensenada.
Uno de los aspectos más relevantes de su investigación es que, aunque algunas mujeres emprendieron por cuenta propia, la mayoría lo hizo dentro del núcleo familiar. Esto respondía a una tendencia social y económica de la época, donde la mujer participaba activamente en los negocios, pero bajo el respaldo de su apellido y su linaje.
Empresas con presencia femenina
El análisis de las actas constitutivas también reveló que, dentro de las 21 empresas familiares registradas en este periodo, 13 de ellas (65%) contaban con al menos una mujer en su estructura. Sin embargo, en el caso de empresas sin vínculos de parentesco, la representación femenina fue significativamente menor. De las 63 compañías que no tenían relaciones familiares entre sus socios, solo dos de ellas (3%) incluyeron a una mujer en puestos de liderazgo.
Otro dato relevante es que la participación de estas empresarias no dependía de su estado civil. El estudio encontró que mujeres solteras, casadas y viudas formaban parte del sector empresarial, desmitificando la idea de que el matrimonio o la viudez eran requisitos para que una mujer pudiera administrar un negocio.
Legado empresarial y continuidad
Para muchas de estas mujeres, involucrarse en los negocios no solo significaba una oportunidad económica, sino también una manera de dar continuidad al apellido familiar a través del sector empresarial. Su participación sentó las bases para futuras generaciones de empresarias ensenadenses, que con el tiempo fueron ganando mayor independencia y presencia en el ámbito económico local.
El estudio de Almaraz Alvarado es una muestra de la importancia de recuperar y documentar la historia económica de Ensenada desde una perspectiva de género, reconociendo el papel que las mujeres han desempeñado en la configuración de la ciudad y su economía.





